“Una conspiración sin conspiradores, nadie planeo un sistema que lentamente nos alejase de la lectura y el pensamiento crítico. Sin embargo, este es el mundo que hemos construido.”
En la era de la información, no es secreto para nadie que la lectura conlleva numerosos beneficios. Se ha demostrado que leer fomenta nuestro desarrollo cognitivo, mejora nuestra memoria y atención. A pesar de esto, durante las últimas décadas se ha observado una tendencia que ha llamado mucho la atención, las personas leemos cada vez menos.
Esta tendencia es aún más evidente en la juventud, la mayoría de los jóvenes no poseen hábitos de lectura regulares y una preocupante cantidad de ellos leen poco o nada en su vida diaria. Esto no solo los priva de los beneficios de la lectura, sino que se ha convertido en un obstáculo significativo dentro de su vida académica.
Estadísticas de los Estados Unidos (Nation’s Report Card —NAEP) muestran una drástica disminución en los hábitos de lectura de la población más joven durante las últimas décadas, en el año 1984 tan solo un 8% de los estudiantes de 13 años reportaban “Nunca o casi nunca” leer por diversión, sin embargo, para el año 2023 este porcentaje aumento al 31% de los estudiantes.

Estos datos son respaldados por las anécdotas de muchos profesores, quienes reportan que los estudiantes presentan cada vez más dificultades para leer obras completas, sumado a una disminución en la comprensión lectora. Las explicaciones aún son inciertas y existen opiniones distintas incluso entre los expertos, está claro que el cambio en el estilo de vida que hemos adoptado en el siglo XXI ha influenciado fuertemente a los jóvenes que han nacido en esta época de nuevas tecnologías y entretenimiento. Nosotros hemos nacido en una época que ha dejado a nuestra disposición una increíble cantidad de medios de ocio: videojuegos, series, películas y redes sociales. Medios estimulantes que captan nuestra atención al instante, esto es aún más evidente que uno de los formatos de videos más populares: los videos cortos.
Se ha comprobado que esta clase de contenido está relacionada con una disminución de la atención sostenida (aunque sus efectos a largo plazo aún son inciertos). El mundo ha cambiado drásticamente y también lo ha hecho la lectura. Es menester conocer y comprender estos cambios para ser capaces de sobrellevar esta nueva sociedad sin caer presa de ella.
La Economía de la atención
Vivimos en la era de la información, un mundo en el que nuestra atención se ha convertido en un valioso recurso que las empresas compiten por obtener. En medio de esta competencia, somos nosotros quienes sufrimos las consecuencias.
Como se ha mencionado previamente, el siglo XXI cuenta con más medios de entretenimiento que jamás en la historia. La lectura ya no es el entretenimiento predilecto para aquellos ratos de ocio. Por el contrario, compite con nuestra atención con películas, series y TikToks. Un enfrentamiento en el cual la lectura tiene muy pocas posibilidades de prevalecer.
Los productos en la actualidad -Incluido el entretenimiento- están diseñados para llevar al límite nuestros instintos naturales, veamos como ejemplo la comida chatarra. Nuestro cerebro evolucionó durante millones de años para apreciar comidas altas en grasas y azúcares, algo muy práctico para un ser primitivo. Cuando no sabes cuando será tu próxima comida, son preferibles los alimentos que te ofrecerán una mayor reserva de energía. En la actualidad, el ser humano promedio no posee aquella necesidad, sin embargo, nuestro cuerpo aún sigue añorando comidas altas en grasas y azúcares. He aquí donde entran los alimentos ultraprocesados y la comida chatarra, estos llevan al límite las preferencias de nuestro cuerpo de una manera que jamás se encontraría en la naturaleza. Esto las hace adictivas y por supuesto, extremadamente deliciosas.

Un fenómeno similar ha ocurrido en los medios de entretenimiento, se ha aprendido a optimizar el contenido que lleva al límite nuestras inclinaciones naturales. El mayor ejemplo de esto son los videos en formato corto junto con el scroll infinito. Podemos ver esto con una experiencia con la que muchos podemos relacionarnos
“Abres una aplicación como Instagram, quizás para leer un mensaje o distraerte un rato. Ves un video que parece interesante. -uno solo no hará daño- pensaste. Sin darte cuenta en qué momento, te encuentras a ti mismo pasando post tras post, video tras video. Hasta que de pronto, vuelves a la consciencia como si se tratase de un hechizo”
Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos vivido esta o experiencias similares, que nos demuestran cuán adictivos pueden llegar a ser estos medios. Estos están hechos para captar tu atención en cuestión de segundos, para luego sumergirte en ellos durante horas.
Aunque este sea el ejemplo más común, esto no se limita a las redes sociales. Canales de televisión, videojuegos, series, películas, buscan explícitamente para mantenernos atentos y ser altamente estimulantes. En contraste podemos ver que los libros son bastante distintos, estos carecen de los elementos visuales y la carga sensorial que hacen a otros medios tan adictivos.
Sabiendo lo anterior es mucho más evidente que alguien acostumbrado a medios estimulantes y que acortan su capacidad de atención, va a tener mayores dificultades al leer un libro, pues estos requieren de un enfoque contrario: Atención prolongada y un mayor esfuerzo cognitivo, pues debemos conectar las palabras con ideas. El principal problema, especialmente para quienes han nacido en la era digital, es que su cerebro no está acostumbrado a este tipo de tareas. Debido a ello, la lectura les resulta aburrida o demasiado demandante.
Incluso cuando una persona encuentra la motivación para leer un libro, la atención sostenida a menudo se ve afectada por estímulos externos. La principal de estas distracciones son los Smartphones, una notificación nos incita a revisar nuestro teléfono y a menudo quedar atrapados en medio de otras tareas. Un estudio del Journal of the association of consumer research ilustra como la mera presencia de nuestro teléfono disminuye nuestra capacidad para procesar información. Un efecto aún más marcado en individuos que poseen una mayor dependencia a los dispositivos, como lo somos quienes hemos nacido en medio de la era digital.
Nuestra Educación

¿Puede que la educación que estamos recibiendo influya en el declive de la lectura en los jóvenes? La educación que hemos recibido posee una fuerte influencia en muchos aspectos de nuestra persona, incluyendo nuestros hábitos de lectura.
En primer lugar, es importante destacar que este declive en la lectura no se ha dado únicamente en los jóvenes, las estadísticas reflejan que los adultos también leen cada vez menos. Lo que nos sugiere que las nuevas generaciones carecen de modelos a seguir que los inspiren o motiven a la lectura. Los seres humanos, en especial los infantes, son altamente influenciados por su entorno, aprendemos por imitación. Por lo cual, es mucho más complicado que un joven se incline hacia la lectura desde temprana edad cuando nadie dentro de su entorno muestra interés por ella. Estas condiciones, en adición al entretenimiento digital, hacen improbable que un joven incursione en la lectura por medios propios.
En la escuela, a menudo se fuerza a los jóvenes a leer como método para fomentar la lectura. Sin embargo, aunque este enfoque puede fomentar la lectura y mejorar la comprensión, podría llegar a afectar la lectura a largo plazo si no se complementa con otras medidas. He visto de primera mano cómo los estudiantes toman recelo hacia la lectura al verse obligados a leer libros por encima de su nivel de lectura o hacia los que simplemente no poseen ningún interés. Siendo este a menudo el primer acercamiento a la lectura, se genera gran frustración y se forma la falsa creencia de que “son incapaces de leer” o que “la lectura no es lo suyo”. Todo esto hace que la lectura sea vista como una experiencia desagradable y propia únicamente del ámbito académico.
¿Sugiero entonces que la lectura fuese eliminada de los currículums escolares? No, por supuesto que no, estudios sugieren que la implementación de la lectura tiene un impacto positivo, pero esta debe contar con un enfoque en la creación de hábitos de lectura y mantener la motivación del estudiante. La falta de un acompañamiento apropiado tiene a menudo como consecuencia la creación de una mala relación con la lectura, especialmente en estudiantes propensos a tener una baja motivación para leer, como lo son los estudiantes sin experiencia previa en la lectura.
Exámenes estandarizados
El éxito académico a menudo se relaciona con nuestro éxito en exámenes estandarizados, esto ha llevado a que nuestra educación se enfoque en prepararnos para esta clase de exámenes. Estas pruebas evalúan la comprensión lectora a través de fragmentos de texto, este enfoque desarrolla en los estudiantes la habilidad de analizar rápidamente y recolectar piezas de información específica, pero no es necesariamente beneficioso para la capacidad de leer textos completos. Estudiantes acostumbrados a analizar fragmentos de texto de manera rápida podrían encontrar más complicado el sumergirse en un proceso de lectura profunda y prolongada, pues carecen de experiencia en este tipo de lectura.
Depresión y burnout

La depresión y el cansancio crónico a causa del burnout son cada vez más comunes en los jóvenes, desde estudiantes de secundaria hasta universitarios. La excesiva carga académica, la sobre exigencia, las redes sociales y la sobreestimulación de los medios de comunicación son posibles causas de este hecho. Sea cual sea la causa, la fatiga crónica se convierte en un obstáculo más al desarrollo de hábitos de lectura.
Quizás una persona desea leer un libro durante la noche al llegar del trabajo o universidad, sin embargo, la fatiga se convierte en un obstáculo para la comprensión y la capacidad para una lectura sostenida. Vivimos en la sociedad de la eficiencia, un mundo lleno de ajetreo y listas de tareas por finalizar. En este contexto, es difícil encontrar tiempo para dedicar a la lectura, e incluso cuando lo hacemos, estamos demasiado cansados como para leer de forma efectiva.
Lectura y Modernidad
En tan solo un par de décadas, el mundo ha adoptado un estilo de vida completamente distinto. Los jóvenes nos enfrentamos a desafíos muy distintos a los que enfrentaron las generaciones pasadas. Los hábitos de lectura se han visto afectados por las nuevas tecnologías. El mundo ha cambiado y la manera en la que nos relacionamos con los libros también lo han hecho. No todo es negativo, a creación de comunidades de lectores a través del internet son un ejemplo de que las nuevas tecnologías pueden ser usadas en favor de la lectura.
No se trata de escoger entre libros y pantallas, sino de tomar conciencia de los nuevos retos a los que nos enfrentamos, sino de que cada uno de nosotros aprendamos a navegar en este mar de luces y letras.
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Me gustó mucho el escrito. Me sorprendió el dato que los adultos también están dejando de leer.