Un equipo de científicos suecos acaba de crear algo que parece sacado de una película de ciencia ficción: una pantalla más pequeña que un grano de arroz, pero con una resolución tan extrema que supera los límites de lo que el ojo humano puede percibir.

Pantallas de retina

Imagina un par de lentes de contacto que, a simple vista, se ven completamente normales, pero al colocártelos todo cambia a tu alrededor: estás rodeado de hologramas, proyecciones 3D y objetos digitales que se integran perfectamente con la realidad.

Este tipo de dispositivos han sido el sueño de científicos, ingenieros y aficionados a la ciencia ficción durante décadas. Sin embargo, nos hemos encontrado con un desafío fundamental: para llevar estos lentes a la realidad necesitamos pantallas que sean diminutas y al mismo tiempo increíblemente nítidas. Esto es precisamente lo que ha logrado un grupo de científicos liderados por Kunli Xiong, profesor de la Universidad de Uppsala.

Las pantallas actuales

La pantalla en la que estás leyendo este artículo, así como la de todos los dispositivos electrónicos, está compuesta por píxeles: pequeñas unidades capaces de adoptar un color específico.

Para representar una imagen, se juntan muchos píxeles en un espacio reducido, creando la ilusión de una imagen continua.

Para crear una pantalla de retina, necesitaríamos tener muchísimos píxeles en un espacio extremadamente pequeño, aproximadamente 23.000 píxeles por pulgada (PPI). Para que te hagas una idea, el iPhone 17 tiene tan solo 460 píxeles por pulgada.

¿Qué Han Inventado Exactamente?

El equipo liderado por Kunli Xiong ha desarrollado lo que ellos llaman “retina e-paper” (papel electrónico de retina), un nuevo tipo de pantalla capaz de alcanzar más de 25.000 PPI, capaz de reproducir video a color de manera extremadamente eficiente en un espacio del tamaño de tu pupila.

Para ponerlo en perspectiva: fabricaron una pantalla del tamaño de una semilla de sésamo que tiene la misma cantidad de píxeles que un smartphone de última generación.

Aunque el artículo científico mantiene el tono formal característico de la revista Nature, el equipo liderado por Kunli Xiong no esconde su convicción sobre el impacto transformador de esta tecnología.

“Viendo al futuro, anticipamos avances significativos en este campo y creemos firmemente que la evolución del retina e-paper influirá en todos eventualmente”.

Esta es una afirmación audaz, especialmente viniendo del ámbito científico, que normalmente suele ser bastante cauteloso con las predicciones.

¿Cómo funciona?

La mayoría de las pantallas que usamos hoy en día funcionan emitiendo luz. Sin embargo, al reducir el tamaño de este tipo de pantallas nos encontramos con una limitación física: a medida que intentamos hacer luces más pequeñas, se vuelven cada vez más tenues, sus colores interfieren entre sí y su fabricación se convierte en un proceso muy complejo.

Pero… ¿y si en lugar de emitir luz, reflejáramos la luz del entorno? Esta es la premisa del e-paper o papel electrónico. Son pantallas que reflejan la luz a su alrededor de una manera determinada, mostrando una imagen en nuestros ojos de manera similar a como observamos los objetos de nuestra vida cotidiana.

Usaron un material llamado óxido de tungsteno (WO₃), organizado en diminutos discos sobre una superficie reflectante. Estos tienen una propiedad fascinante: cuando les aplicamos un pequeño voltaje eléctrico, pasan de reflejar la luz a absorberla completamente. Esta sencilla propiedad permite construir imágenes: podemos “activar” las zonas claras para que reflejen más luz y “apagar” las zonas oscuras.

¿de donde viene el color?

Personalmente, encuentro esta una de las partes más fascinantes. Los nanodiscos son tan pequeños que interactúan directamente con la longitud de onda de la luz. El color que reflejan no depende de ningún tipo de pigmento o tinte, sino de su tamaño. Algo que podríamos llamar color estructural.

  • Discos de 220 nanómetros de diámetro → reflejan rojo
  • Discos de 260 nanómetros → reflejan verde o azul, dependiendo del espaciado
  • El espaciado entre los discos determina cómo se mezclan los colores.

La eficiencia energetica.

A diferencia de las pantallas que emiten su propia luz, el papel electrónico tiene la capacidad de mantener las imágenes sin necesidad de gastar energía, siendo principalmente durante los cambios de imagen cuando su consumo energético aumenta. Logra una impresionante eficiencia de 1.7 mW/cm² para video y 0.5 mW/cm² para imágenes estáticas, números significativamente menores a otros tipos de pantalla.

Pero… ¿Para Qué Sirve Todo Esto?

Aquí es donde podemos comenzar a imaginar las posibilidades…

El Santo Grial de la Realidad Virtual

Actualmente, muchos cascos de realidad virtual tienen un problema: si te fijas bien, puedes ver los píxeles. Es lo que llaman el “efecto de puerta de pantalla” (screen-door effect), como si estuvieras mirando a través de una malla o cuadrícula.

¿Por qué pasa esto? Porque necesitas una pantalla cercana a tu ojo para que llene todo tu campo de visión, pero las pantallas actuales no tienen píxeles lo suficientemente pequeños para que no los veas a esa distancia.

Esta tecnología podría resolver ese problema de raíz. Seríamos capaces de crear un casco de realidad virtual en donde la imagen sea tan nítida que tu cerebro no pueda distinguirla de la realidad.

Gafas de realidad aumentada del tamaño de gafas normales

Uno de los mayores problemas con las gafas de realidad aumentada como Google Glass o las Apple Vision Pro es que necesitan pantallas, baterías y electrónica voluminosa. Con esta nueva tecnología, las gafas AR que se ven como gafas normales podrían dejar de ser ciencia ficción.

E-readers que Finalmente Hacen Justicia a las Revistas

Los e-readers actuales son geniales para novelas o libros sin ilustraciones, pero terribles para cómics, revistas o libros de arte. Su resolución es baja y solo muestran blanco y negro (o algunos tonos de gris). Esta tecnología podría crear e-readers que muestren páginas de National Geographic con tal detalle que sería como tener la revista física, pero con la ventaja de poder llevar miles en tu bolsillo.

İstanbul, Turkey – January 16, 2016: Hands holding 4th generation Amazon.com e-book reading device Kindle on a desk.

Los Desafíos Actuales

A pesar de toda la emoción, no todo es color de rosa. Este artículo fue publicado en Nature el 30 de octubre del presente año, lo que significa que nos encontramos en la frontera del nuevo conocimiento. Aún tenemos mucho camino por recorrer y diversos obstáculos que superar.

1. Los colores aún no son tan vívidos como en pantallas OLED

El “gamut de color” (el rango de colores que puede mostrar) es más limitado que el de las pantallas OLED de alta gama. Los investigadores son honestos al respecto: es mejor que cualquier e-paper existente, pero no tan espectacular como tu TV 4K.

2. Aún no tienen control individual de píxeles

En las demostraciones actuales, los patrones están “impresos” en la estructura física. Para hacer una pantalla real donde puedas mostrar cualquier imagen o video, necesitarían integrar “arrays de transistores de película delgada” (TFT) con una densidad de 25.000 píxeles por pulgada.

Esto se convierte en un gran desafío de ingeniería. Difícil, pero no imposible.

Lo fascinante de la tecnología

Como todo nueva tecnología, aún faltan algunos años para que encontremos estas pantallas fuera de los laboratorios. Sin embargo considero que esta clase de descubrimientos, trabajos que están al limite del conocimiento humano me parece una experiencia fascinante: ser los primeros en conocer tecnologías que quizas… cambien por completo nuestras vidas.

Para los Más Curiosos

Si te interesa profundizar (y no te asusta un poco de jerga científica), el paper completo está publicado en Nature

¿Qué opinas? ¿Te gustaría tener un casco VR con esta tecnología? ¿O prefieres esperar a ver cómo se desarrolla? Me encantaría leer tus pensamientos.

Referencias

Santosa, A. S. S., Chang, Y.-W., Dahlin, A. B., Österlund, L., Volpe, G., & Xiong, K. (2025). Video-rate tunable colour electronic paper with human resolution. Nature, 646, 1089-1095. https://doi.org/10.1038/s41586-025-09642-3

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